El primer alimento del cuerpo es el aire. Podemos estar un mes sin comer, una semana sin beber, pero no más de 4 minutos sin respirar. Si no respiramos bien nos sentimos cansados física, y mentalmente, cuesta mantener la concentración y aparece el nerviosismo y la ansiedad.
Lo primero es la espalda recta, luego abrir el pecho. Algo tan simple como volver a alinear la espalda nos devuelve la energía a todos los niveles.
Es una herramienta de bienestar que traemos de serie, y es la clave para ayudarnos a calmar cualquier estado de inquietud. En occidente nos enseñan que, para hacer deporte, o prepararse para el parto, es vital, pero en oriente respirar es fundamental para la salud física, mental y emocional.
Para ponerlo en práctica siéntate en una posición cómoda, y con la espalda recta. Gira los hombros hacia atrás y hacia abajo, y cierra los ojos.
Descubre tu respiración conscientemente.
Inhala profundo por la nariz y exhala por la boca dos veces, y comienza a llevar tu atención a tu respiración. Continúa inhalando y exhalando por la nariz, sintiendo como el aire entra en tu cuerpo y vuelve a salir relajando tu sistema nervioso, sintiendo como entra el aire fresco por la nariz y sale cálido. Inhala y exhala, y ve llevando tu cuerpo a tus sensaciones, a ese momento y a ese lugar. Atento a los sonidos, a lo que sientes, a lo que piensas, a ti. Comienza a observar el ritmo de los latidos de tu corazón, a tu cuerpo, a pequeños detalles como la temperatura del aire que respiras, y si el ritmo es tranquilo o activo. No cambies nada, sólo siente.
Observa también si la inhalación es más corta que la exhalación o al revés, y recréate acompañando el aire en ese viaje. Siente entrar el aire por los orificios nasales, como se expande la clavícula, el pecho, los costados, se abren los pulmones, siente el movimiento del diafragma y la espalda, y al exhalar, como todo vuelve a su sitio original, se relaja el vientre y el pecho, y el aire vuelve a salir por la nariz.
Al poner la atención en tu respiración, te lleva a traer la atención a tu cuerpo, reconocer si hay tensión o dolor en él, a tus pensamientos, y la calidad de ellos, a tu emocionalidad, y a cómo te sientes, a dibujar una sonrisa en tu cara sabiéndote abundante, reconociendo tu presencia.
Inhala y exhala. Simplemente estar ahí genera calma, paz, pausa. Lo único que tienes que hacer es respirar, sentir. Cómo te sientes hoy y cómo está tu cuerpo.
Toma consciencia. Si tu respiración está tranquila, tu sistema nervioso lo está, tu mente está tranquila, pero si está agitada, tu cuerpo y tu mente también lo estará. Toma consciencia de ello, y ve llegando por fin a tu emoción. Siente como estás ahora, sin juicio, sólo respirar.
Inhala 1, 2, 3, exhala 1, 2, 3, 4, 5, 6 x 20 veces
Inhala 1, 2, 3, 4, retener 1, 2, 3, exhalar 1, 2, 3, 4, 5 x 10 veces
Inhala vitalidad, exhala estrés,
Inhala paz, exhala tensiones,
Inhala paz, exhala pensamientos,
Inhala paz, exhala preocupaciones,
Observa, siente, presente, con la atención a ese instante de tu vida.
Carla Sánchez