¿Por qué repites lo que no deseas?
Hacer lo mismo una y otra vez, y esperar resultados diferentes, es el principio de la locura. Albert Einstein.
A menudo acabas encontrando las mismas situaciones en la vida y no entiendes por qué. Sabes que hay algo que haces que no te beneficia, pero lo repites porque existe una creencia inconsciente, escondida, de que eso te aporta algún beneficio.
Siempre actuamos en función de lo que creemos que nos favorece, pero este proceso es automático e inconsciente; de lo contrario, no lo haríamos. La creencia más fuerte es la que dicta nuestro comportamiento. Por ejemplo, si como una pizza sabiendo que no me beneficia, es porque debajo subyace una creencia más poderosa que me dice que sí lo hace. A nivel racional y consciente pienso que no es bueno, pero a nivel biológico o emocional, creo que sí lo es.
Si en el fondo existe una creencia de «no me lo merezco», «es demasiado bueno para ser verdad», «si tengo éxito me rechazarán», «el dinero es difícil» o «las relaciones siempre acaban mal», esa es la convicción interna que me está «protegiendo». En la superficie sabemos que estas ideas no son buenas, pero la creencia interna es la que dirige mi vida. Son codificaciones internas de nuestro pasado.
¿Cómo se deshacen?
Bajando al «sótano», observando qué nos ha pasado. Estos son patrones de comportamiento disfuncionales. Al identificarlos, podemos aplicar herramientas concretas que nos permitan ver qué creencias ya no son válidas y así cambiarlas.
Por ejemplo: si mi pareja me traiciona y eso me causa mucho dolor, puedo generar la creencia de que «todos los hombres son malos» y decidir no volver a tener pareja. Así, mientras a nivel consciente y «con la boca pequeña» decimos: «Yo quiero esto», nuestro sistema interno opera en la dirección opuesta para evitar ese dolor.
A nivel consciente, y con la boca pequeña, decimos: «Yo quiero esto», pero a nivel inconsciente nuestra biología grita otra cosa: «Tengo miedo», «No me atrevo», «No me lo merezco», «No soy suficiente» o «No puedo». En esencia, repetimos comportamientos negativos porque, en el fondo, nuestro sistema cree que nos está protegiendo. Es un mecanismo de defensa: el fracaso te protege de arriesgar y la escasez te protege de destacar. Vamos en piloto automático.
La técnica de los 5 Por qué
Pregúntate 5 veces seguidas a cada respuesta el por qué. Esto te llevará a encontrar el beneficio oculto (esa herida o valor que el inconsciente intenta preservar) y así poder analizar nuestros patrones:
- Define el patrón que se repite
- ¿Por qué caigo en lo mismo sin darme cuenta?
– Define el patrón que se repite
Ejemplos:
- Estrés: responsabilidades: porque no sé decir que «no»: ayudo a todos: importancia. Mi beneficio oculto es el reconocimiento. El estrés es el precio que pago para que me valoren.
- No termino proyectos: porque pospongo: porque me siento abrumado: porque no son perfectos: me juzgan. Mi beneficio oculto es la protección de la autoestima. si no termino, no es «imperfecto», no me juzgan: evito el fracaso.
- Procrastinación: Evito empezar: difícil: no estoy seguro: dudo de mis capacidades: miedo a no ser suficiente: fracaso: no me quieran: rechazo. Procrastino para no enfrentarme a la posibilidad del rechazo o la herida.
- Dinero: gasto mucho: compro para sentirme mejor: porque estoy estresada: porque no disfruto del trabajo/la pareja: seguridad. Comprar compulsivamente para aliviar el estrés de un trabajo que no disfruto, pero en el que sigo solo por una falsa sensación de «seguridad».
- Relaciones tóxicas: Elegir personas frías: porque me atraen: busco validación externa: no me siento suficiente: porque el amor hay que ganárselo. Siento que el amor no es gratuito, sino que hay que «ganárselo». Distorsión.
– ¿Por qué caigo en lo mismo sin darme cuenta?
La Realidad como Espejo y Resonancia
¿Por qué caigo en lo mismo sin darme cuenta?
Aparece un trabajo, una persona, o una situación que es un patrón exacto que ya tuve en mi vida, y tuve conflicto. Se repite.
Porque la realidad es un espejo que refleja lo que somos, lo que decimos. Es una proyección nuestra. Es una cuestión de física cuántica: el observador afecta lo observado. La vida es una cuestión de energía, atraemos lo que emanamos. Es cuestión de frecuencia vibratoria. La realidad es una nube de posibilidades que cristaliza como onda o como partícula según nuestra conciencia. No atraemos lo que deseamos, atraemos lo que somos (nuestro nivel de conciencia 5%, 95% es inconsciente). Nuestra conciencia cristaliza una realidad en la que hay infinitas posibilidades, pero atraemos según con lo que sintonizamos, lo que soy yo a nivel inconsciente, pero preferimos echar la culpa fuera en vez de responsabilizarnos de ello.
El gran cambio es entrar adentro, entrar en el sótano, entrar en eso que genera lo que me sucede, porque lo que me sucede es lo que soy. Entonces, obviamente el trabajo es descubrir lo que soy, o, qué ha conformado lo que soy desde que nací. La vida es espejo, y la vida me espeja no lo que deseo, sino lo que soy. Es una realidad cocreada. Si cambio lo que soy —aquello de lo que no soy consciente— cambio lo que me sucede. La vida no es un castigo, es resonancia.
Hoy me voy a levantar y voy a ver frente al espejo a Brad Pitt, ¡noooo!, me voy a ver yo.
Entonces la pregunta no es cómo evito esto sino cómo lo genero. Entonces ya me hago responsable. Y no es un castigo, la vida no es castigo, es simplemente resonancia, es frecuencia. Si enfoco mi energía en lo que no quiero va a llegar más de lo mismo, porque la realidad no entiende el “no”.
El Efecto del «Elefante Rosa»
La realidad no entiende el «NO». Si dices «No quiero pensar en un elefante rosa», automáticamente piensas en él. Pero si dices «Quiero pensar en un gato verde», piensas en un gato verde, y el elefante desaparece.
Si te enfocas en que no quieres estar enfermo o en ese trabajo, o en esa relación que no te gusta, le estás dando energía a esa situación y, por frecuencia, atraes más de lo mismo. La lucha alimenta lo que combates. Lo que resistes, persiste. La vida no entiende tus quejas, entiende a qué le das tu energía. Por eso la vida no cambia cuando te enfocas en lo que no deseas, sino cuando te enfocas en lo que sí quieres. El cambio es radical.
Si luchas contra el estrés atraerás más estrés. La realidad entiende a lo que le das energía. Todo depende de la codificación interna.
De Víctima a Protagonista
Nunca es afuera, siempre es adentro. Si cuando ocurre algo reaccionas con miedo, culpa o rabia, llega más de lo mismo. Es el elefante rosa. El cambio empieza cuando dejas de reaccionar y empiezas a entender el mensaje detrás del espejo. La vida trata de enseñarnos, y siempre rema a nuestro favor.
Para salir de la codificación interna, hazte estas dos preguntas:
- ¿Por qué estoy reflejando esto?
- ¿En qué me quiero enfocar realmente? ¿Qué es lo que sí quiero?
Elije con mente y emoción enfocada. Elije de verdad en coherencia. Baja al sótano con tu linterna, revisa qué experiencias vividas grabaron quien eres hoy, y elige vibrar en otra frecuencia: la del amor y no el miedo, la de la abundancia y no la escasez, la del protagonista de tu vida y no la víctima. Tú eliges.
Es decir, hay un beneficio oculto y por esto lo sigues haciendo, o estás intentándolo de manera diferente, y te llega lo mismo porque la codificación interna es la misma, entonces emite la misma frecuencia, y sigue ocurriendo lo mismo.
Sé el protagonista de tu vida. Recuerda: la energía sigue al pensamiento. Enfoca tu mente y tu emoción en lo que sí quieres a partir de hoy.